BIOINDUSTRIA DEL BOSQUE

El bosque está en el origen del ciclo papelero: todo empieza en las plantaciones donde se planta y se cultiva el papel. Los bosques y los productos forestales como el papel forman parte de un ciclo integrado.

La bioindustria circular del papel empieza en las plantaciones locales de eucalipto y pino de las que procede la madera que emplea el sector y que son grandes sumideros de CO2.

El papel es natural y renovable porque crece en los árboles. La madera que se utiliza para fabricar papel se planta y se cultiva en España en  491.370 hectáreas de plantaciones, que están continuamente regenerándose y replantándose. Los 5,5 millones de m3 de madera, que la industria española de la celulosa y el papel utilizó en 2019 como materia prima, procedían en un 96% de esas plantaciones locales de pino y eucalipto. El resto de la madera (4%) es importado y procede asimismo de plantaciones de esas mismas especies en países europeos limítrofes.

Empleo rural

Además el papel hace crecer los árboles: más papel significa más árboles y más empleo rural. Las plantaciones para papel contribuyen a incrementar la superficie arbolada. De hecho, según la FAO, en España y en Europa los bosques crecen y a nivel mundial el ritmo de deforestación disminuye.

El papel significa también empleo rural: 5.148 empleos directos relacionados con los trabajos de repoblación y selvicultura de los cultivos de madera y 16.268 empleos indirectos (maquinaria, transporte, talleres…) en España.

Sumidero de CO2

El  eucalipto y el pino que utiliza la industria papelera son árboles que absorben mucho CO2 debido a su rápido crecimiento (el eucalipto fija al año el doble de carbono que el castaño y cinco veces más rápido que la encina). Las 491.370 hectáreas de plantaciones para papel, que usó el sector en nuestro país para su aprovisionamiento en 2019, almacenan 47 millones de toneladas de CO2 equivalente: más papel significa menos CO2 en la atmósfera.

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