Naturales, renovables, reciclables, masivamente reciclados, biodegradables y bajos en carbono, los bioproductos papeleros están sustituyendo crecientemente en numerosas aplicaciones a otros productos de materiales que no reúnen estos atributos medioambientales demandados por el consumidor responsable del siglo XXI.
Capaces de producir el mayor valor añadido, a partir de materias primas locales, los bioproductos papeleros de uso cotidiano mejoran la calidad de vida de los ciudadanos con productos esenciales para la vida diaria como los papeles higiénicos y sanitarios, los envases y embalajes imprescindibles para la distribución de alimentos, bebidas, medicinas o productos de higiene y limpieza, entre otras muchas mercancías, o los papeles gráficos utilizados como soporte de diarios, revistas, libros, folletos, cartelería… y en folios y cuadernos, además de un largo etcétera de papeles especiales para usos muy específicos.
Los productos papeleros están cada vez más presentes en nuestra vida diaria, tanto en los usos y aplicaciones habituales como en usos y aplicaciones hasta ahora poco frecuentes o incluso impensables para este material, gracias a su capacidad de innovación, su versatilidad y su comportamiento medioambiental.
Hay cinco grandes grupos de papeles (prensa, impresión y escritura, envases y embalajes, higiénicos y sanitarios y papeles especiales), que dan lugar a más de 500 usos finales y, en función de ellos, el producto de papel se diseña cumpliendo una serie de requisitos de textura, suavidad, absorbencia, etc. Los usos son tan variados como la comunicación, la cultura, la educación, la sanidad, la higiene, el transporte y el comercio.
Cada uso requiere un tipo de papel con una composición (fibras vírgenes y/o recicladas) y características físico-químicas determinadas. La industria papelera española realiza un ciclo virtuoso de aprovechamiento sostenible de la materia prima. El 71% de la materia prima empleada por la industria papelera española es fibra reciclada y el 29% fibra virgen de madera mayoritariamente certificada. Hablamos pues de una materia prima renovable —la madera— y de todo un ciclo de aprovechamiento a través del reciclaje masivo de los productos papeleros.
Utilizado para la impresión de periódicos y fabricado mayoritariamente a base de papel reciclado.
El papel utilizado para rollos de papel higiénico, rollos de cocina, rollos de limpieza industrial, servilletas, pañuelos, manteles, toallitas de limpieza para bebés, etc. Requieren gran capacidad de absorción de líquidos y suavidad y están fabricados a base de fibra virgen o reciclada, o una mezcla de ambas.
El papel utilizado para cigarrillos, por su bajo gramaje y características especiales de combustibilidad; el papel moneda, cuyas características fundamentales están relacionadas con la seguridad (marca al agua, fibras especiales detectables sólo con luz ultravioleta, etc.); los papeles de alta porosidad, que se utilizan para filtros de diferentes usos (cafeteras domésticas, bolsas de infusiones, aceite, gasoil, aspiradoras, etc.); papeles autocopiativos, térmicos, metalizados, etc.
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